Nuestra Misión

La misión del Proyecto Educativo Peruano es proporcionar ayuda a los estudiantes peruanos de la capacidad académica prometedora de permitirles obtener una enseñanza secundaria.

Tal educación permitirá a los estudiantes alcanzar su potencial más grande para mejorar sus vidas y contribuir más completamente al adelanto de la sociedad peruana.


Cómo Utilizamos su Donación

El Proyecto Educativo Peruano (PEP) proporciona una oportunidad para un número selecto de estudiantes (edades 12 a 17 años) de atender a la High School secundaria en el districto de Huaycán de Lima.

Su donación paga los honorarios de la escuela de los estudiantes, los uniformes, los disparos al campo, la cuota, los libros y las fuentes tan bien como dos comidas al día, cinco días por semana.


¿Preguntas?

Si usted tiene preguntas con respecto a su donación, éntrenos en contacto con por favor directamente:

Teléfono: 713-525-3535
E-mail:
info@peruvianeducationalproject.org

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Gustavo Wensjoe
1949-2009

PEP Site Coordinator Esaquiel Astete and Dr. Gustavo Wensjoe pose with students El Dr. Gustavo Wensjoe es el fundador de PEP. El 19 de marzo de 2009, mientras se encontraba en Perú realizando un trabajo en nombre de la fundación, murió en un trágico accidente de tráfico. A continuación su amigo y colega, el Dr. Pierre Canac presenta una reflexión sobre su vida, las cosas maravillosas que llevó a cabo y los estudiantes que impactó.

Gustavo nació en una familia de clase media en 1949. Su padre era un oficial en el ejército, y a diferencia de muchos de sus conciudadanos, de entonces y de ahora, pudo ofrecer a sus hijos el lujo de una educación segundaria.

Cuando Gustavo salió de su Perú natal en 1967 para continuar su educación en los Estados Unidos, una parte de él se quedó con su familia y amigos en Perú. Después de graduarse de la escuela secundaria en Lima, estudió en la Universidad de Texas-Pan American (UTPA) en Edinburg, Texas, donde obtuvo un BA en Ciencias Económicas en 1971. Luego se trasladó al norte, a Lubbock, para estudiar una maestría en Economía en la Universidad Texas Tech, la cual logró en 1973 mientras trabajaba como asistente de enseñanza en el departamento de Economía.

Desde muy joven Gustavo tenía un fuerte sentido de justicia y compasión. Durante su estancia en Texas Tech se encontró con Danny, un estudiante parapléjico, que vivía solo con la compañía de su gato. Danny tuvo que aguantar mucha discriminación y muchos prejuicios, incluyendo un incidente donde su gato fue muerto a tiros, pero Gustavo se hizo amigo de Danny y le inspiró para no renunciar a la vida.

Tras la obtención de su maestría en Texas Tech se mudó a Houston para trabajar hacia un doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de Houston. Mientras asistía a la escuela, trabajó cualquier trabajo que pudo encontrar para financiar sus estudios y a su joven familia; incluso sirvió de mesero en el desaparecido restaurante mexicano El Torito. Sobresalió en su trabajo gracias a su fluidez en inglés y español y por su facilidad para relacionarse con la gente.

Incluso con sus pesadas responsabilidades, continuó ayudando a sus compañeros: asegurándose de que cada mesero recibiese su parte de las propinas y aconsejando a los recientes inmigrantes sobre cómo mejorar su servicio para recibir más grandes propinas. Aun cuando su vida entonces era bastante difícil, el siempre mantuvo una actitud positiva y ayudó a los otros alrededor de él. Mientras estuvo en Houston nunca se olvidó de su amigo Danny, así, para asegurarse de que Danny se mantuviese activo intelectualmente, además de renovarle sus suscripciones a casi todas las revistas de su interés, Gustavo traía Danny a Houston o lo visitaba regularmente en Lubbock.

Después de obtener su Maestría en Ciencias Políticas en 1983, continuó hacia su doctorado. Siguió trabajando como mesero, hasta 1992. Entonces, después de haber completado todos sus cursos, mientras le faltaba terminar solo su tesis, consiguió un trabajo como profesor visitante en Ciencias Políticas en la Universidad de Houston, y como profesor adjunto de Estudios Internacionales en la Universidad de St. Thomas. En 1994, cuando todavía era ABD (All But Dissertation = Todo Menos Tesis), fue contratado a tiempo completo por la Universidad de St. Thomas. Esto requirió que sus profesores en la Universidad de Houston certificasen que estaba muy cerca de terminar su tesis – la cual terminó tres años después, en 1997.

Como profesor fue muy dedicado a sus alumnos y les inspiró a perseverar en sus estudios. Esta apreciación, la han expresado muchos de sus alumnos en su memorial de Facebook, lo que es indicativo de la repercusión que ha tenido en las vidas de éstos: "El profesor Wensjoe me tomó bajo su tutela cuando estaba considerando la posibilidad de abandonar la universidad. Luego, el profesor Wensjoe se convirtió no sólo en mi asesor, sino mi mentor. Él me ayudó a creer que terminaría y lo hice. Él tenía un amor duro y realmente se esforzaba de cultivar las mentes de sus estudiantes."

Después de un periodo como Director de los programas de Estudios en el Extranjero, los que pudo ampliar en un lapso de tiempo relativamente corto, animando a los estudiantes para que estudiasen en el extranjero y descubriesen el mundo, Gustavo, en el 2004, se convirtió en el Director del Centro de Estudios Internacionales. Bajo su dirección, Estudios Internacionales se convirtió rápidamente en el departamento con el mayor número de matriculas en la universidad.

Sin embargo, él nunca presionó ningún estudiante para que se especializase en Estudios Internacionales, y siempre aconsejaba a sus estudiantes que siguiesen a su corazón y lo que les apasionase. Un estudiante escribió: "Yo había cambiado de Bellas Artes para seguir Estudios Internacionales, porque los miembros de mis familia y amigos me habían convencido de que tenía que hacer algo "lucrativo" con mi vida. Mi interés en otras culturas y países me llevó a Estudios Internacionales, pero esa fue la primera (y última) clase que tuve con el Dr. Wensjoe. Un día, en que nadie estaba respondiendo a sus preguntas, y él estaba frustrado con nosotros, un estudiante respondió: "Si me pregunta algo sobre los deportes, voy a ser capaz de responder a todas sus preguntas”, y él respondió preguntando: "Entonces ¿por qué estás en Estudios Internacionales? Usted debería ser un entrenador o un profesor de educación física o algo similar." “Habló durante 15 minutos más sobre cómo deberíamos estar haciendo algo que amásemos y disfrutásemos, y no algo que sólo nos permita ganar dinero. Ese día me regrese felizmente a las Bellas Artes."

Similarmente, otro estudiante de él escribió: "Cuando decidí cambiar a una carrera que no tenía absolutamente nada que ver con estudios internacionales, tenía miedo de que yo sería una decepción para nuestros profesores. En cambio, cuando el Dr. Wensjoe se enteró él se emocionó aún más que yo. Inmediatamente intentó presentarme a alguien que conocía en el ámbito de la salud pública y la medicina. Cuando estaba tomando su curso de IPE, tan famoso por ser muy duro, después del primer examen me llamó a su oficina; inmediatamente pensé: ¿Habré recibido una mala calificación o tal vez creyó que era plagiado? Resulta que estaba preocupado por mi nota (B), pues no quería que afectase mi promedio y redujese mi oportunidad de entrar en la Escuela de Medicina. Yo no podía creer que estaba tan preocupado por mí, y mi futura carrera. Incluso yo no había pensado tanto en la nota pues era relativamente buena. Esa es la clase de profesor que el Dr. Wensjoe fue para todos nosotros. Su estímulo, su entusiasmo y la atención individual que prestase a cada uno de sus estudiantes serán realmente una gran pérdida para todos."

Siempre desafía a sus estudiantes, y sin cesar, los empujaba para que hiciesen lo mejor que pudieran y siguiesen su pasión: "Aunque Estudios Internacionales no era mi especialización, Wensjoe tuvo mucho impacto en mi vida y me esforcé de tomar todas sus clases. Me acuerdo de él que cuando se enojó porque me negué a cumplir, en una tarea corta, con el contenido mínimo de hojas a presentarle. En clase, me gritaba: "Esto no es de tres páginas.” Me dijo que tiene que ser por lo menos de tres páginas. A lo que yo le respondí: “Todo lo he cubierto en menos de 3, si no, Ud. puede deducirme puntos.” Sonrió y como extrañamente le gustaba que los estudiantes le confrontaran: Curiosamente nunca conseguí menos de una A (la mejor nota) en sus tareas."

No todos los estudiantes fueron capaces de responder rápidamente a sus desafíos: "Como estudiante de intercambio de Canadá, el Dr. Wensjoe me recibió con un fuerte apretón de manos y una pregunta: "¿Qué te hace pensar que Canadá debe tener toda esa tierra?” No estaba seguro cómo responder - y me tomó al menos unos meses más para darme cuenta que en cada oportunidad este era su estilo de desafiar a sus estudiantes - y celebrar sus éxitos con el orgullo de un padre. Fue el profesor más importante que tuve en mi carrera. Mis hijos sabrán cuán grande era este hombre… él fue un mentor, un intercesor y una persona de principios, cuyo impacto será apreciado por sus estudiantes y amigos en todo el mundo y para muchas generaciones".

Ciertamente, fue un padre para todos sus estudiantes: "Dr. Wensjoe era tan paternal que yo no tenia miedo de no encontrar un puesto de trabajo a pesar de ser un estudiante internacional; me dijo que no me preocupase, que eso lo dejase bajo su control; yo sabía que tenía un plan para mí. ¡No sé cómo encontró el tiempo para hacer todas esas cosas a un mismo tiempo, y para recordar los nombres de todos sus estudiantes, incluso los horarios! Recuerdo que en mi primer día de clase tenía una cita con él. Fui a su oficina y él me preguntó que tal era mi clase; le dijo que estaba muy bien, y entonces él, literalmente me cuestionó preguntándome cual era la clase que tenia en seguida, el nombre de mis profesores, pero yo no lo sabía (él, por supuesto, sabía todos las clases que estaba tomando, los días y la horas, los profesores, e incluso el número de la sala, ¡no es broma!)."

Después de todo este tiempo en los Estados Unidos tratando de expandir su propio horizonte y tocar las vidas de sus estudiantes, no se olvidó de aquellos menos afortunados que viven en su país natal, Perú. Sabía que gracias a la educación, él había podido lograr sus sueños y que gracias a la educación los hijos de las familias pobres del Perú podrían lograr sus sueños también. Para lograr este objetivo, en 2004, con la asistencia de profesores de la universidad de St. Thomas, estudiantes, ex alumnos, y otros amigos, se creó el Proyecto Educacional Peruano (PEP) La misión de PEP es de permitir a los niños pobres que viven en Huaycán, un barrio al este de Lima, que accedan a una educación de calidad y a varios recursos siempre y cuando demuestren potencial académico.

Lamentablemente, Gustavo no llegó a vivir lo suficiente para ver el nuevo edificio escolar que fue inaugurado el 14 de enero de 2010. Ni va a felicitar a los estudiantes que se graduaron y los que continuarán sus estudios universitarios; pues, él nos dejó el 19 de marzo de 2009, antes de ver su sueño hecho realidad. Murió en un terrible accidente de tráfico en el Perú, en el que también falleció su hijo Julián de nueve meses de edad, mientras se dirigía a visitar la escuela. Le sobreviven su esposa, Joanne, dos de sus hijos de un matrimonio anterior, los niños de Huaycán para los cuales se había convertido en su mentor y figura paterna, y aquellos de nosotros que hemos decidido continuar la misión de PEP a fin de asegurarnos de que el sueño de Gustavo perdure.

Hasta su último día, Gustavo vivió esta cita de Gandhi, "Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre”. Esta cita una vez la escribió Gustavo en un libro que le regaló a un estudiante.